Rouco Oliva: Uruguay tiene una chance única y última

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En declaraciones a El Observador, el Head Coach de Uruguay en la Nations Cup hizo un balance de la actuación celeste

¿Qué balance hace de la actuación de Uruguay en la Nations Cup de Rumania, donde finalizó cuarto?
El balance es positivo, ya que el equipo respondió dentro de los límites que tiene para una preparación plena.

¿Cuáles son esos límites?
La preparación física es la primera condición dentro del rugby actual y Uruguay no la tiene. Eso lleva a que el jugador esté forzado, agitado, y lleva a errores en la toma de decisiones. Pero a pesar de eso y de la falta de competencia, Uruguay jugó de igual a igual los partidos que perdió, tuvo la virtud de no desmoralizarse y le ganó a Rusia de atrás. El saldo es positivo, no solo por los resultados sino porque tuve la oportunidad de hablar con el presidente de la URU, Gustavo Zerbino, y creo que está persuadido de qué es lo que se debe hacer para prepararase mejor en el futuro.

¿Y qué se debe hacer?
Primero un objetivo que quiere la URU, y en el que la IRB está de acuerdo, de contratar un Head Coach que haga un plan completo de preparación física y aspectos técnicos. Y sobre todo que haya un calendario internacional, con al menos tres ventanas: una en febrero, que puede ser como este año con provincias argentinas; otra en junio, de la cual posiblemente salga otra invitación para la Nations Cup; y otra en noviembre, que este año puede ser con Chile y EEUU. Creo que son fortalezas, objetivos claros que motiven a los jugadores a corto plazo.

¿Cómo vio el juego de Uruguay?
Uruguay tiene un par de fortalezas que estuvieron presentes siempre en el scrum y en el maul. Tiene además backs con vocación para atacar, para sumarse con los forwards a jugar abierto, pero para que el juego abierto sea productivo se necesita otro volumen físico para meterse en la defensa. A veces en el mano a mano eran tackleados para atrás. La gran mayoría de los ataques eran delante de la defensa y no dentro, ganando la línea de la ventaja. Hay materia prima para atacar más. Hoy los jugadores europeos tienen una gran preparación física y un gran tamaño, por lo que si uno encasilla el juego en pocos metros para los forwards se vuelve muy predecible. Con respecto al juego, se dio ventaja en peso y en altura de los forwards. Pero se compensó con un pack sacrificado. Además mejoró mucho en el sistema defensivo y en la limpieza de los rucks, algo que había sido deficitario con Argentina. En general se dieron muchos pasos adelante, los jugadores comprendieron la manera de entrenar, la URU hizo el esfuerzo de comprar un programa de analizar partidos, que es el que tienen varios clubes en Argentina, se llevó una computadora, un proyector y eso colaboró para que los jugadores vieran los errores en las charlas.

¿Y dentro de lo malo?
Se cometieron muchos penales, es una característica del jugador latino. Es algo a corregir porque esa indisciplina lleva a un descontrol emocional, que te hace retroceder metros en el campo de juego. El objetivo ideal es buscar el cero penal, que es casi imposible, pero hacer 15 es devastador.

¿Es el momento de decidirse a hacer los cambios de fondo?
No es alarmista, lo digo con la mejor intención, y lo tengo hablado con los dirigentes y entrenadores: Uruguay no está lejos, pero tiene una chance única y última. Ojalá se entienda en un buen sentido, pero si no cambia a ahora, países como Rumania, o Georgia, que vienen invirtiendo mucho, se van a alejar definitivamente. Hay que pasar de comprenderlo a concretarlo. Otros países ponen trabajo y mucho dinero. En Uruguay quizás no hay tanta capacidad de poner dinero, pero sí trabajo, como se hizo en Argentina con los procesos de seven y luego de XV. Si uno es ordenado y metódico, si le da confort a los jugadores, se convierte en un círculo virtuoso.

¿Cree que hay una cultura de reclamar que lleva a pensar siempre en lo que la IRB debe aportar antes de en lo que se debe hacer?
Ojalá la IRB pueda apoyar, pero hay que acostumbrarse a ir a la montaña y no que la montaña venga a nosotros. Si Uruguay tiene un determinado nivel de competencia, los jugadores, los propios clubes deben ir a ese nivel. Yo lo veo con entusiasmo, pero siempre condicionado a que las intenciones se concreten en hechos.


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