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El hasta luego de un símbolo

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Juan Martín Llovet, estandarte de Old Christians y las selecciones, habló von RugbyNews sobre su despedida del rugby uruguayo, su viaje a Chile y su futuro en el rugby

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Ignacio Chans-Redacción RugbyNews

Si uno tuviera que buscar la definición del jugador del rugby, esa de la que hablan los veteranos y los libros, se acercaría mucho a Juan Martín Llovet. No la del jugador estrella, la de esos que hoy firman contratos millonarios en la Heineken Cup o en el Super Rugby. La definición de rugbista como aquél que es el primero en el esfuerzo y en la entrega dentro de la cancha, pero a su vez se ha ganado el respeto de los rivales, tanto como de los compañeros. Ese al que difícilmente se lo verá insultando al árbitro, ni tampoco siendo el más efusivo en el festejo. Porque, a pesar del rigor y del contacto, cultiva la mesura y al templanza como valores del deporte ovalado, tanto como el tackle.

Es uno de los símbolos del rugby uruguayo actual a nivel de clubes. Como lo puede ser un Ignacio Conti en Polo, un Carlos Arboleya en Trébol, un Sebastián Salveraglio en Old Boys, Juan Martín Llovet se ha convertido en uno de los estandartes de Old Christians. En el juego, sí, pero sobre todo en ese intangible que significa el espíritu de club.

Quizás, si uno no conoce su edad, pueda asombrarse de que apenas esté en los 28 años. Asumió la capitanía de Christians en 2006, con solo 22, y se transformó en líder indiscutido de jugadores que le llevaban seis o siete años. Incluso en la selección se transformó en referente y voz de mando en un momento de difícil recambio.

El domingo, Juan Martín Llovet jugó su último partido en Old Christians. Se va a vivir a Chile por trabajo, lo que lo obliga a dejar la camiseta azul. Será por un tiempo, ya que con su novia piensan volver en un par de años otra vez a Montevideo. Y cuando lo haga, no lo hará fuera de forma, ya que en Chile defenderá a Old Boys, club con el que los azules tienen una larguísima amistad.

A pesar de todo, la ida de Llovet significará un antes y un después para Old Christians, y por eso, muchos se acercaron para saludarlo el sábado en el partido ante MVCC.

“Fue una decisión difícil de tomar, pero estoy muy contento, por el lado personal y laboral. Cuesta dejar el club, no voy a poderlo suplirlo y voy a extrañar muchísimo, me da pena. Pero siempre voy a seguir siendo Old Christians. La idea es una ida temporaria, dos años y volver, tengo toda una vida en el club por delante, así que la esperanza es volver como jugador”, contó Llovet a RugbyNews.

Será una ausencia clave en la cancha, en una temporada de profunda renovación. De todos modos, “Llovi” asegura no se lo extrañará demasiado. “La verdad, en los últimos tiempos he sumado mucho laburo fuera de la cancha, en la directiva, puede ser que eso se extrañe. En la cancha no creo, hay algunos muy buenos centros como Paul Johnson, como Felipe Horta o el Tacua Larrosa. Tienen condiciones de sobra, son muy buenos jugadores con aptitudes que yo no tengo”.

Sobre su último partido dijo: “Lo veo más como un hasta pronto que como una despedida, así que lo disfrute como uno más. Fui el capitán, un gesto del Cabeza Vázquez porque venía siendo él. Salió un lindo partido, pude hacer un try, hacia como dos años que no hacía uno, no se si no habrá habido un complot con la gente de MVCC para que hiciera uno”, bromea.

Llovet se va además en un momento en que Christians está peleando arriba. “En algún partido nos costó un poco el recambio, si te fijás, del equipo que le ganó a Polo hay 10 que jugaron la final de Reserva en 2012. Hay un montón que están subiendo, y en partidos como Cuervos lo sufrimos, o con Old Boys, que nos faltó madurez para cerrarlo. Pero se van acomodando las piezas, los chicos se están haciendo dueños del equipo”.

“Yo veo bien al club, es el segundo año de Guzmán (Barreiro) y Guille (Storace), están haciendo un trabajo espectacular a largo plazo, que tiene para unos cuantos años. Se mantiene una línea, en el juego, en desarrollar los hábitos de deportistas, en la cultura de club, en formar jugadores de rugby con ciertos valores”.

La despedida de la celeste.
Justo antes de partir hacia Chile, Juan Martín tuvo la oportunidad de jugar su segundo Mundial de Seven. “En la parte personal jugar un Mundial de cualquier disciplina es espectacular, más en el rugby que hay tanta diferencia entre amateurismo y profesionalismo, y que a pesar de que se termina sufriendo en la cancha hay admiración por los rivales con los qué jugas”.

“En lo deportivo no fue bueno, tuvimos buenas y malas. Hay ciertos partidos que la diferencia es la que se dio, podemos jugar 10 veces con Fidji y las 10 veces vamos a perder por 30 o 40. Túnez le ganó a Uruguay en 2005 y en Hong Kong, son jugadores grandes y con destrezas y le pudimos ganar, y el partido con Gales era 19-5 un minuto antes del final. Pero con Tonga y Rusia sí fueron partidos malos, la diferencia no es la que se dio en la cancha. El Seven es así, a Inglaterra este Circuito la ha tocado jugar el Bronce. No tuvimos un buen campeonato”.

Sobre la falta de competencia con la que se llegó, el centro de Christians indicó: “Eso nos mató, antes los Mundiales caían en marzo o abril, acá nos tomó en plena temporada de 15. Pero era muy difícil llegar con competencia, la única era irnos un mes a Europa, pero eso sabemos que es inviable en todo punto de vista”.

El Mundial de Rusia seguramente haya sido su última experiencia con la celeste. “Seguir va a ser difícil. Nunca se sabe pero por el momento es mi última participación, y por eso lo disfruté de una manera muy especial”, agregó.

“No me imagino sin jugar al rugby”
El jueves, Llovet estará viajando a Chile. Su idea es acomodar su vida allá, empezar el trabajo y ya enseguida volver a entrar a una cancha, ahora para defender la camiseta de Old Boys. “La relación es especial, nos conocemos mucho con los jugadores. Voy a estar pronto adentro de una cancha porque lo disfruto. No me imagino sin jugar al rugby”.

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