Palabra de DT

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El DT de Los Teritos, Fernando Bocacha Silva, habló del trabajo de la selección juvenil durante el verano y de cómo han afectado las idas y vueltas políticas

Mientras todo el rugby esté descansando a partir de mediados de enero, los Teritos serán los únicos que mantendrán el trabajo duro. Durante el verano, los juveniles celestes realizarán la pretemporada física  que buscará llegar al World Rugby Trophy de Rusia, en mayo, con la base necesaria para hacer frente a un desafío mucho más duro que en los últimos años. Es que el descenso de clubes del Mundial A de 16 a 12 provocó que en nivel B solo quedaran los cuatro mejores del último torneo. En el medio estará Uruguay, quien viene desde el nivel A junto a Canadá, Japón, e Italia, que se sumarán a Rusia, Rumania, Papúa Nueva Guinea y Zimbabwe.

“La idea es darle trabajo físico a los chicos, viendo la diferencia que hay de nivel hacia arriba. Nos dimos cuenta contra Los Pumas, que una cosa es el nivel hasta Chile, pero de ahí en más es otra cosa. Por eso le quisimos dar un plan físico de la mano del PF Guillermo Selves”, aseguró Fernando “Bocacha” Silva, DT del equipo.

Para eso, los jugadores se fueron el martes pasado de “vacaciones con deberes”. Así estarán liberados de trabajos grupales hasta el 18 de enero, pero deberán realizar ejercicios físicos por su cuenta. “La idea es llegar bien físicamente para comenzar de vuelta el 18. En febrero arrancaríamos con los trabajos de cancha, aunque con la mentalidad de clubes se hace difícil conseguir cancha, y hay que ir al Country Los Teros, lo cual para los  chicos significa un esfuerzo grande”, agregó Silva.

Para sostener el trabajo físico, a través del manager Marcelo Pandolfi se llegó a un acuerdo con la pista de atletismo, por la cual los jugadores pueden utilizar tanto la pista como su gimnasio en tres turnos diferenciados, de manera de tener todas las herramientas posibles. Además, el martes pasado se realizaron test físicos para verificar en qué punto estaba los jugadores antes de partir de vacaciones, para volver a hacer tests al retorno y ver cuánto se debe recuperar.

El corte se hará a fines de febrero, pero de todos modos Bocacha quiere mantener cerca a quienes queden afuera, ya que serán la base del siguiente proceso. “Queremos proyectar muchos chicos de 18, para dejar una base de grupo bastante armado. La generación 91, que va ganando espacio incluso en este equipo, tiene una base interesante para seguir”.

La idea es comenzar con partidos amistosos en febrero. Más allá de posibles rivales internacionales a conseguir, se buscará también encuentros ante clubes que estén de pretemporada, tanto en Uruguay como en Argentina, buscando llegar en la forma ideal a un torneo que será un mes antes que en 2008.

Con respecto a la relación entre la selección y los clubes –un tema espinoso en el año pasado, que generó tiras y aflojes similares al de la selección mayor- el DT señaló que “si hay competencia queremos que estén con la selección, y si selección no tiene partidos y los clubes los precisan, entrenarán con la selección en la semana y jugarán con sus clubes el fin de semana”.

Esta planificación de verano no ha tenido todas consigo, ya que coincidió con los intensos vaivenes políticos de fin de año por el futuro gobierno de la URU, que retrasaron el inicio de la preparación física. Sobre eso, y sobre lo que significa a nivel global, también habló Bocacha: “Uno es apasionado de esto, por eso me da un poco de lástima ver cómo los clubes se sacan los pedazos. La experiencia que tuve en la selección fue que estuvimos 15 meses, con todos peleando para los costados. Si el rugby no se une, no vamos a buen puerto. Lo que veo en la mayor son los mismos problemas de hace un tiempo. Me parece que no estamos mirando el horizonte, y después nos lamentamos. Otra cosa que veo es que la gente apunta mucho a ir al Mundial porque si no se acaba el mundo, y ya quedó demostrado q no. Hay que tener todo armado, tener la cabeza más abierta, buscar otras metas, que a la larga te van a dar el fruto de un buen trabajo”, indicó Silva, quien para la mayor abogó por “procesos de selección con proyección a cuatro años, al margen de temas políticos”.

En ese sentido el DT recalcó la necesidad de tener una estructura de selección que trabaje a largo plazo y de manera integral, de manera de llegar con jugadores con experiencia a la mayor. “El proceso del Tecla Mendaro y Bruno Grunwaldt fue un muy buen trabajo, y demostró que hay un montón para enfocar en las selecciones juveniles, en las actividades de desarrollo. Antes tenías el escalón de la selección universitaria, de las juveniles, antes de llegar a la mayor. Después el gran objetivo pasó a ser  ir al otro mundial, y perdés ese proceso”.


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