Jugó para campeón

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Los All Blacks se dedicaron a hacer lo que más saben: jugar al rugby con todos los argumentos posibles, y le ganaron 20-6 a Australia para clasificar a la final del Mundial

Fue tanta la superioridad que a la final anticipada  del Mundial le faltó mucha emoción. Fue todo de Nueva Zelanda, cuando propuso y cuando defendió, y por eso los All Blacks, que se olvidaron de la presión y se dedicaron a jugar, se llevaron una victoria 20-6  ante Australia en semifinales que le da el pasaje a la gran final ante Francia.
El primer tiempo fue casi todo de Nueva Zelanda, que se quedó cortó con el 14-6 con el que se fueron al descanso. Los All Blacks salieron a ser protagonistas desde el primer minuto, buscando una ventaja que les diera tranquilidad para manejar el partido. Ganaron bien la pelota con los forwards, y con un Israel Dagg bien encendido y un Cruden que estuvo a la altura del compromiso luciendo la 10, encontraron los espacios ante la faltas de tackle australiano, para llegar al primer try a los 7’ a través de Ma’a Nonu.
Si algo le faltó a los All Blacks fue la efectividad de Wepu, que no pudo acertar a conversión ni otros dos penales, lo que dejó a Australia cerca. Y los Wallabies lo aprovecharon. En la primera que tuvieron en ataque, Ioane quebró la ventaja y por poco no llega al try, aunque la jugada, que luego se enlenteció para que los forwards avanzaran, terminó en penal de McCaw por no jugar de pie, lo que permitió que O’Connor descontara.
Los All Blacks siguieron siendo protagonistas, ganando la batalla de los forwards, generando infracciones australianas, obteniendo la pelota y mandando a los tres cuartos como dagas. Sin embargo, no pudo terminar de sacar ventajas convincentes, y la efectividad de Australia le permitió sumar en el segundo ataque que tuvo a través de un drop de Quade Cooper, para redondear el 14-6, bien negocio para los Wallabies en ese primer período.
En el arranque del segundo tiempo Australia lo fue a buscar. Tuvo la pelota y apostó con los forwards, pero nunca tuvo las ideas como para que sus tres cuartos se hicieran cargo del desafío y encontraran a los espacios ahora quebrar a una sólida defensa neozelandesa.
Era temprano en el segundo tiempo, pero en ese momento empezó a quedar claro que nunca llegaría el momento en que Australia se hiciese cargo del desafío y pasara a dominar. Y Nueva Zelanda, que había empezado el complemento devolviendo la pelota con kicks, volvió a animarse, y otra vez con la presión de los forwards logró otro penal que lo distanció 14-6.
Nueva Zelanda se fue haciendo cada vez más sólido en el scrum, y así desniveló el único punto donde hasta allí venían más o menos parejos. Ya no hubo más partido, e insólitamente, a falta de 20 minutos, el partido estaba prácticamente liquidado. Solo quedó otro penal de Wepu para el 20-6.
El resto del partido sirvió para ver una demostración de autoridad de los All Blacks. Sólido en todas las líneas; fuerte en la obtención de los forwards, bien con el pie, inteligente al mover la pelota. Los Al Blacks en su máxima expresión, justo cuando más lo necesitaban. Lejos del miedo escénico o el peso de la responsabilidad. Olvidándose de la historia y haciendo lo que mejor saben: jugar al rugby con todos los argumentos posibles. Así, los espera Francia el domingo, y un poco más allá, la Web Ellis Cup.

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