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Diego Magno, la historia de uno de los símbolos de Los Teros

Escrito por Ignacio Chans Etcheverry*/ ?> Publicado en Locales, Selección, Selecciones, Teros XV, Uruguay

Si la explosión de Los Teros en los últimos años se pudiera resumir en una cara, esa sería la de Diego Magno sin dudas. Y no solo por ser el jugador con más caps en la historia de Los Teros, con 92, incluidos dos participaciones en Copas del Mundo.

11 Tries, 56 puntos, 71 veces titular y 21 veces suplente, 3 Mundiales Juveniles, incontables Americas Rugby Championships y Nations Caps, (de las cuales las últimas tres se coronó Campeón), dos Rugby World Cup disputadas y un premio entregado frente a su público en el Estadio Charrua batiendo el record de presencias con la “Los Teros”, son un breve repaso de los partidos solamente internacionales que ha disputado

No son los números el hecho principal que ha hecho de Magno una de las figuras clave en la historia de Los Teros. Fue su imagen, su liderazgo y su ética de trabajo, que le permitió permanecer en el seleccionado durante 12 años ininterrumpidos.

Surgido en Montevideo Cricket Club, Institución presente en el Museo de Twickenham reconocida como la octava más vieja del mundo, Diego desde muy chico siempre fue destacado, no solo por su calidad de jugador, sino como un gran y ambicioso líder.

Según cuenta uno de sus primeros entrenadores, Álvaro “Cabeza” Pérez, Diego siempre mostró tener un carácter, pasión, dedicación y talento diferente al resto. “Nosotros siempre fuimos pocos jugadores en ese entonces, pero él era el que llevaba adelante la categoría, alentando a sus compañeros a mejorar y a disfrutar con mucha pasión del juego y del club”.

“Mi club es mi casa. Ahí tengo todo y jugar con esa camiseta y en esa cancha no lo cambio por absolutamente nada”. Palabras de Diego Magno cuando agradeció al MVCC por el reconocimiento que le realizaron tras haberse convertido en el jugador con más partidos en la historia del rugby Uruguayo.

Su primer cap fue en el exterior, en 2008, con apenas 19 años. Aún tenía edad para la selección juvenil -de hecho jugaría su segundo un año después- pero le tocó viajar a Rumania para disputar con Los Teros la Nations Cup en Bucarest. Lo hizo de apuro, solo, con el torneo ya empezado, para sustituir a un compañero lesionado. A partir de ahí integró prácticamente todos los planteles de Uruguay.

«Estaba viajando en un ómnibus rumbo al gimnasio, cuando me sonó el teléfono. Era Gustavo Zerbino, desde Rumania», contó en una entrevista con el sitio oficial del Mundial Japón 2019. «Realmente, yo no sabía que él era el presidente de la Unión y tampoco tenía idea que Los Teros estaban en Bucarest. Me dijo que me necesitaban allá, que me armara un bolso porque en dos horas tenía que estar en el aeropuerto» recuerda entre sonrisas.

«Llamé a mi padre para que me llevara al aeropuerto. Me encontré en mi casa con mi madre, que cuando le dije que me iba a Rumania no me creyó porque pensó que le estaba haciendo una broma. Lo mismo me sucedió con mi novia cuando le dije que esa noche no íbamos a poder salir porque me iba a Bucarest por un par de semanas. Por suerte, cuando llegué a destino le pude explicar bien» dice sobre quien es hoy, su esposa.

Magno, que ya había participado en el mundial de la categoría U19 con tan solo 17 años, acababa de ser campeón con la selección M20 de Uruguay, “Los Teritos”, del Junior World Rugby Trophy, el mundial Juvenil B de la categoría, en Santiago de Chile (donde jugó los cuatro partidos y apoyó un try en la final). Un año después, ya con el debut en la selección mayor en sus espaldas, jugó con Uruguay el Mundial juvenil A en Japón. Dos de los primeros galardones de una historia ilustre.

Sin dudas que nadie podría imaginarse que se comenzaba a trazar el camino de un jugador histórico para la Unión de Rugby del Uruguay y para la región, ya que en Mayo del 2017 Diego Magno, se convertiría en el jugador con más presencias en la historia de Uruguay (68) pero también, en este momento, para todo América (93).

Cuando retornó a la selección mayor, en 2010, se encontró con que eran épocas de mucho esfuerzo, y de un sistema de alto rendimiento que poco le daba a los jugadores. Al revés: eran los jugadores de la selección nacional, bajo un sistema 100% amateur, los que debía hacer un esfuerzo gigantesco para hacer frente a las exigencias internacionales. Muy por encima que los que su propia Unión les podía exigir.

“Recuerdo como si fuera hoy el día en que nos juntamos con un grupo de jugadores líderes en la vieja Unión de Rugby (Calle Salterain) con los dirigentes del momento, con un papel que habían realizado dos de los jugadores más experientes del equipo. En donde puntualmente exigimos simplemente tener agua y un lugar donde bañarnos ya que los entrenamientos eran muy lejos y los jugadores llegaban muy tarde a sus casas. No tengo claro porque yo estaba en esa reunión, pero hoy lo cuento con mucho orgullo, porque fue el comienzo de algo”.

Magno aprendió de sus compañeros más grandes, que en esas primeras épocas reclamaban cosas muy básicas, como agua y transporte para los entrenamientos, o vestuarios en condiciones. Y cuando los problemas internos de la Unión llevaron a la renuncia de muchos de los viejos referentes, allí estuvieron Magno y otros de generación que obtuvo el título mundial juvenil B en 2008, para levantar la mano y transformarse en piezas vitales del equipo. No solo en la selección: en su club Montevideo Cricket, se acostumbró a ser un líder desde muy pequeño.

En el Cricket, junto con Pablo Lemoine y Nicolás Brignoni son de las figuras más grandes que el Club ha creado, no solamente porque jugaron mucho para Los Teros y además en el exterior sino por todo lo que han dado para su Club. Magno fue capitán de la Primera División desde muy joven encabezando el cambio de un equipo del fondo de la tabla a un equipo que pelea campeonatos desde hace más de 4 años.

Les tocaron situaciones difíciles: jugarse la clasificación al Mundial 2011 ante Rumania, de visitantes en Bucarest, apenas con poco más de un año de rugby de mayores. Perder esa clasificación, y sufrir de ver, por segunda vez consecutiva, el Mundial por televisión.

Pero también eso forjó a la generación de los Magno, Gaminara o Nieto. E hizo que, luego que el entrenador Gonzalo Camardón pusiera los cimientos en aquel 2010 que terminó con derrota, a partir de 2011 se iniciara un nuevo proceso con Pablo Lemoine a la cabeza. Con referentes claros, como Magno, que seguían reclamando mejores condiciones, pero que quizás por primera vez en la historia encontraban a una dirigencia dispuesta a trabajar a la par de ellos.

El resto de esa historia es conocida: llegaron las buenas épocas, con el Estadio Charrúa como laboratorio en el que Los Teros fueron encontrando su hogar, su centro de alto rendimiento, su lugar en el mundo, donde le podían hacer frente a cualquiera.

Clasificaron a Inglaterra 2015, el anhelado sueño que llegó quizás cuatro años antes de lo que el plan de Lemoine pero para Magno quedó el sinsabor de una lesión en la gira previa que le impidió ser titular en el debut ante Gales en el Millennium Stadium, y solo le permitió jugar 36 minutos en el torneo. Pero el objetivo grande había sido cumplido: Uruguay había dicho presente en la fiesta del rugby mundial después de 12 años.

A partir de 2016, el vuelo de Los Teros tomó nueva velocidad. El proyecto de alto rendimiento de Uruguay se hizo más fuerte y consistente, y Magno siguió siendo una pieza fundamental en él. El nuevo entrenador Esteban Meneses propuso un nuevo estilo de juego, con más dinámica y afán ofensivo, lo cual encajaba bien en el esquema de juego de Magno, dinámico y siempre gustoso de llevar la pelota en mano. Meneses encontró una herramienta importante en él: un jugador experiente y con oficio, que pudiera jugar en la segunda línea aunque no tuviera los centímetros que exigen los estándares internacionales. No era extraño para Magno (por ejemplo, fue segunda línea durante su etapa juvenil).

Uruguay mostró un juego ofensivo como quizás nunca antes en la historia, y eso se reflejó en las estadísticas de Diego: de 2 tries en los 8 años anteriores con la selección, pasó a 11 en los siguientes 4 años. Algunos muy simbólicos, como el de la histórica victoria ante Estados Unidos en 2016 por la Americas Rugby Championship, donde Uruguay le ganaba a USA después de 14 años sin poder lograrlo, ou otros contra Brasil y Chile o incluso frente a Argentina, que abrieron partidos parejos y cerrados.


En 2018 y luego de un trabajo una vez más encabezado por Diego Magno y en grupo de líderes del equipo, finalmente Uruguay logra los primeros 15 contratos profesionales por parte de la Unión de Rugby del Uruguay. Mucho tiempo pasó, partidos, entrenamientos, momentos alegres y momentos tristes para finalmente poder lograr dedicarse al rugby.

“Fue un momento muy lindo cuando se logró concretar. Trabajamos mucho para que el jugador tuviera todo y se fue dando de a poco. Primero fue el Estadio, luego la parte de sanidad y recuperación y finalmente era poder darle un apoyo económico real al jugador, y por suerte se nos dió antes del Mundial de Japón” cuenta Diego.

Además en 2019 fue el momento de su primer contrato profesional, en EEUU, con los Houston Sabercats, y Diego no lo dudó. Aunque eso significaba dejar atrás la empresa de software que dirigía en Uruguay, y distanciarse varios meses de su familia y de su flamante esposa. Era la oportunidad de, por fin, poder vivir la experiencia de vivir del rugby. Diego la aprovechó tanto que se transformó en uno de los líderes del equipo, que no dudó en extenderle el contrato para la temporada siguiente.


“Llegué de casualidad a Houston en realidad. En principio mi destino era Denver, Colorado, pero luego de unos movimientos se me abrió un lugar en el equipo de Houston y no lo pensé mucho”.

En el Mundial, Los Teros hicieron historia, tal como se planteaban en la previa. Su rol, como referente, como el jugador con más tests en la historia del equipo, fue liderar a un plantel maduro que no se dejó amilanar por la importancia del lo que había enfrente.

La histórica victoria antes Fiji, el partido frente a Georgia, Australia y el gran partido para finalizar la Copa del Mundo frente a ni más ni menos que a Gales, segundo mejor equipo del mundo en ese entonces, demuestra tan solo un poco de toda la historia que Los Teros han hecho en los últimos 10 años.

¿Seguirá en el seleccionado? Magno no lo duda. “Todavía tenemos para aportar. Obviamente hay diferentes aportes, hoy hay chicos de 23 años que se vienen ganando su lugar y van a llevar la derecha en el próximo proceso”. Para un luchador como Magno, ser parte de la selección es una parte muy importante de su vida.

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