Polo, el boxeador paciente

Publicado en Carrasco Polo Club, Clubes, Locales, Noticias, Old Boys Club

El caballito está en la final porque supo cómo ir desgastando a su rival, para en el final abrir el libreto de recursos, y pegar el knock out con el scrum y la velocidad de sus backs

Foto LigaU, especial para Rugbynews

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Polo está en la final con autoridad. Con la solidez de quien sabe cómo conseguir lo que quiere, y que trabajó 60 minutos de un durísimo partido para lograrlo: el desgaste del rival, que le permitiera encontrar los espacios para llegar a los tries que cerraron con un amplio 33-12, que hasta los 71’ era un cerrado 16-12.

El caballito fue como uno de esos boxeadores que van sumando puntos en la tarjeta durante todo el partido. Golpes que no son de knock out, pero que le permiten irse distanciando de su rival, y sobre todo, controlar la pelea y quedar más o menos a salvo de una sorpresa. Claro, nunca se está guarecido contra un cross que provoque irse a la lona de golpe, pero el desgaste ayuda como para en el cierre sacar los golpes que provocaron el knock out al azulgrana.

Es que en un duelo muy posicional, sobre todo en el primer tiempo, Polo logró casi siempre poner la pelota en cancha de Old Boys. No lanzó un gran juego de backs –no había los espacios para ello, y cuando lo intentó se encontró con una pegadita marca de Old Boys-, pero logró ese dominio territorial para que sus kicks fuesen a cargar, a desgastar siempre a una defensa que intentaba salir del ahogo. Y que encima, cuando el azulgrana lograba posicionarse en ataque, no lograba obtener a través del line, o la defensa del rival lo obligaba a cometer penales.

Sin embargo, en ese primer tiempo, Old Boys tuvo la gran virtud de sumar cuando la mano venía complicada. Primero fue una de las pocas que pudo sacar limpias del line, que derivó en un drop de Albanell. Y al final del primer tiempo, tras todo el desgaste de Polo, en una salida generó el penal en el ruck y la patada de Albanell para irse 6-6. Signo de alerta para Polo, que a pesar de lo cerrado del juego, en ese primer tiempo dominó en el scrum, tuvo alguna opción en el line en 5 yardas, pero no supo definir.

De todos modos, el trabajo de desgate estaba planteado. Entonces, en el primer agujero que se generó en la defensa de Old Boys, llegó el try del caballito: line, maul, pelota por el ciego y Vecino que lanza el juego, para desequilibrar y que Gibernau se fuera por la banda y pusiera el 13-6.

Old Boys siguió batallando, aún teniendo menos la pelota. La defensa siguió aguantando a un Polo que fue creciendo en la obtención con los forwards, y que así consiguió lanzar a sus desequilibrantes backs, para jugar un par de veces dentro la defensa azulgrana y sumar de penal. Aunque la historia seguía sin desequilibrarse, porque cada vez que Old Boys iba a campo rival se volvía con tres puntos.

Claro, al azulgrana aún le hacía falta un poquito más para dar vuelta la historia; tener alguna opción de pelota con los backs. Y allí fue donde se condenó Old Boys, porque cuando abrió no tuvo la efectividad que tenía con el pie. Pareció que era su chance en dos jugadas del segundo tiempo, cuando consiguió robar en un ruck en defensa, patear, presionar en la salida del caballito. Pero ahí apareció la otra arma de Polo: el scrum, que sirvió para sacarlo de aprietos con un penal, para permitirle volver a tener plataforma de lanzamiento en el line, que generaba otro penal para sumar. Y finamente, el premio que merecía esa formación fija del caballito: robo en un lanzamiento de Old Boys, Ormaechea que se levantó y corrió para apoyar el 26-12. El primer golpe que hizo ya tambalear realmente a Old Boys, para que poquitos minutos después llegara el del knock out: otro scrum girado, un lanzamiento propio y el desequilibrio de los backs para try de Etcheverry.

El desgaste quedó bien planteado en esa jugada: le tomó 70 minutos, pero el caballito terminó sacando rédito de ese trabajo de forwards y de backs, más la defensa que hizo su trabajo, aunque cedió demasiadas oportunidades para el pie de Albanell. Y el otro signo de alerta: las amarillas innecesarias que se hizo sacar el caballito (una en el primer tiempo a Capó, otras dos a Sánchez y Durán en los minutos finales, con el partido liquidado), que en un partido de final más igualado le pueden doler.

De todos modos, el balance claramente es más positivo que negativo. Aquello de las variantes, que ratifica que Polo tiene muchas herramientas a las cuales recurrir para ganar un partido. Ahora lo deberá poner en marcha en la final, ni más ni menos.


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