Llegó la hora de hacer historia

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 Los Teros se juegan hoy la chance de clasificar al Mundial de Nueva Zelanda, al enfrentar al favorito Rumania en el partido de ida del repechaje

 
Ya está. Ya no importa la bronca de la eliminación de Francia 2007, con aquellos fatídicos dos puntos ante Portugal que dejaron a Los Teros fuera del Mundial. Ni los aires apocalípticos que nunca se cumplieron, ni el año y medio que demoró en comenzar un nuevo proceso. Tampoco importa ya que ese proceso se derrumbó a un mes de enfrentar a EEUU, por renuncia del DT argentino Guillermo García Porcel, entre medio de marejadas políticas entre la URU y Carrasco Polo. Tampoco que la posta la tomó Felipe Puig, que hizo lo que pudo a contrarreloj pero EEUU ganó la serie, y que en febrero llegó el nuevo DT, Gonzalo Camardón, para encarar los meses que quedaban hasta este día.
 
A esta altura, pese a que se habló y se sigue hablando, tampoco importan ya los terremotos rugbístico-políticos que se vivieron en 2010, con los pedidos de renuncias de jugadores a entrenadores, los conflictos, las renuncias de jugadores y el hecho de que Los Teros lleguen al partido más importante sin seis o siete figuras.
 
Los Teros se enfrentan hoy a la hora 16 en el Estadio Charrúa a Rumania, en el partido de ida por el último boleto al Mundial de Nueva Zelanda 2011. Lamentablemente, el camino luce muy diferente al que se pensaba cuando empezaba el proceso eliminatorio. Uruguay volvió a hacer las cosas mal, y fue presa de los mismos enfrentamientos internos que minaron la clasificación a Francia. La falta de entendimiento quebró puentes, polarizó opciones, y dejó al rugby uruguayo dividido, sin lo mejor que podía ofrecer justo en la etapa más importante.
 
Para peor, también tuvo mala suerte. Porque enfrente a Los Teros hoy no debería estar el poderoso Rumania, sino un equipo un poco más accesible, como Rusia. Sin embargo, los rumanos también sufrieron problemas internos que le impidieron tener a sus mejores figuras en la mitad de la eliminatoria, lo que hizo que culminaran en el tercer lugar de Europa, lo que los dejó, ya con sus problemas solucionados y con todo a su disposición, en el repechaje ante Uruguay.
 
Difícil, pero… Sí, las estadísticas y la lógica no dan la razón. Los medios del mundo, que posan los ojos hoy en el Charrúa, dicen que los rumanos son favoritos. Pero… dice el dicho que lo que no mata, fortalece. Y ante las dificultades, lo mejor que ha tenido Uruguay es el grupo que formó. Jugadores jóvenes y amateur, que han encarado una preparación durísima. Que saben que no tienen el roce ni el tamaño de los rumanos, pero que ofrecen muchísimo trabajo de acople durante varios meses, y una convicción fuera de lo común, de pensar que es posible.
 
Nadie descubre nada al decir que el partido será durísimo. Y que, a diferencia del patrón histórico, Uruguay apostará al juego de tres cuartos para sacar diferencias, porque en la lucha de los forwards los rumanos sacan varios cuerpos de ventaja. De todos modos, el rugby se juega obteniendo la pelota, y para eso los gordos celestes tendrán un durísimo trabajo.
 
Será fundamental ganar, aunque sea por una pequeña diferencia, para ir a Rumania con buenas perspectivas. Luego habrá una semana de preparación en Florencia, Italia, donde se podrá ajustar detalles y afinar la estrategia. Sin embargo, una derrota en Uruguay transformará la clasificación en una auténtica quimera.
 
Las esperanzas. El rugby suele ser un deporte lógico. Y en esa fría lógica, Rumania debería imponerse con ventaja. Sin embargo, el trabajo, el rodaje, la sistematización, el control mental y la actitud juegan un plus extra, que sumado a la localía, pueden ayudar a dar vuelta la taba. Y en cada uno de esos aspectos ha trabajado el equipo de Camardón, consciente de que eran los ítems donde se podía recuperar terreno. Pero por sobre todo, en la mística y las ganas de hacer historia: basta hablar unos minutos con cualquiera de los jugadores del plantel, para darse cuenta que están convencidos de lograr lo que a muchos nos parece casi imposible. Y eso, aunque no asegure una victoria, ya es suficiente para acortar varios centímetros de diferencia.
 
Uruguay se juega hoy la clasificación. Pero cuidado: porque si no se llega a cumplir el objetivo, las culpas estarán lejos de los jugadores, que fueron quienes pusieron el hombro sin cuestionamientos, como indica la camiseta celeste. Si el objetivo no se cumple entonces habrá que ir a buscar responsabilidades en la falta de entendimiento institucional entre dirigentes y jugadores, que hicieron que en dos años el proceso nunca fuera en paz.
 
Seguramente, mientras hoy emprendan la marcha al estadio, los jugadores estén lejos de pensar todo esto. Más bien, estarán pensando en el mayor combustible que tendrán: las ganas de entrar en la historia.

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