La puerta está abierta

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Los Teros sorprendieron a todos los que esperaban más de 20 puntos de diferencia: empataron 21-21 con Rumania y ahora definen en Bucarest la clasificación al Mundial

 
 
Contra todos los pronósticos.  Contra todas las opiniones que hablaban de enormes diferencias. Contra los presagios de que al equipo le faltaban figuras vitales, contra los cálculos de que el equipo no tenía nivel internacional para una instancia como ésta. Ayer Los Teros le empataron a Rumania 21-21 por el partido de ida del repechaje al mundial “Copa Portones”, pero ante todo le ganaron a la lógica, y sobre todo, demostraron que el sueño de clasificar al Mundial, que durante mucho tiempo parecía una quimera, está más vivo que nunca.
 
Es cierto, no será nada fácil. ¿Pero cuando lo fue para el rugby uruguayo? No se pudo ganar, y se irá a intentar un empate o una victoria allá en Rumania, que sigue siendo el favorito. Sin embargo, esa lectura sería miope. Porque no hay que olvidar que para el ambiente del 90% del rugby uruguayo lo lógico sería una victoria importante de los rumanos, y que ya un partido parejo tendría mucho de hazaña.
 
Quizás lo que más esperanzas daba era hablar en la previa con alguno de los jugadores del plantel. Porque allí se podía auscultar un convencimiento sincero de que ganar el partido era posible. Nunca un jugador va a decir: “este partido no lo ganamos ni locos”, pese en esa frase uno suele ver más o menos fuerza y convencimiento, y esta vez era en serio.
 
Garra, actitud, rodaje, trabajo físico, trabajo mental, sistematización, plan de juego, muchísimo tackle. Todo eso trabajaron Los Teros en estos meses. Y, si bien no permitían emparejar el pronóstico, si daban argumentos ponerse cerca, haciendo un partido casi perfecto. Lo más increíble es que el partido no fue perfecto, y en muchos aspectos Los Teros regalaron 40 minutos, pero así y todo les dio para empatar el partido -ante un rival que se fue deshilachando con los minutos- y casi ganarlo.
 
En ese arranque Uruguay respetó demasiado a Rumania. Le cedió terreno, y fue lo peor que se podía hacer ante un rival potente, que se adueñó de la pelota e hizo retroceder a los celestes. Para peor, Dugonjic no tenía una buena tarde con el pie, y el line tampoco era firme, por lo que el partido se jugaba en cancha celeste.
 
Si bien hasta allí la defensa de las 22 funcionaba a puro tackle, no era un buen augurio pasar tanto tiempo en campo propio. Entonces, cuando la disciplina y orden comenzó a bajar, llegaron los penales con los que Rumania se puso 9-0 entre los 20 y los 30.
 
Pero ahí mismo empezaron a aparecer los síntomas de que era una tarde diferente. Porque si en otro momento una diferencia ante un rival como Rumania casi hubiese liquidado la historia, aquí se dio al revés. La efectividad, ese bien tan escaso en el rugby uruguayo, apareció en la primera estocada de peligro: line, pelota abierta, muy buena corrida del Colorado Leandro Leivas, que jugó justo con Mieres, para que el wing de Lobos, el más chico de la cancha, se fuera con mucha velocidad pero más convicción, y bancara dos tackles al cuello de Rumania para apoyar el try del descuento.
 
Vistas las circunstancias, era un muy buen negocio para irse al descanso. Sin embargo, Rumania volvió a llevar al juego a las 22 y a no dejar salir a los celestes. El resto lo hizo el fondo uruguayo, con un error innecesario al jugar un line rápido. Rumania robó, avanzó en el juego corto como no lo había hecho en toda la primera parte, hasta apoyar el try del 14-5 en el cierr.
 
Entonces llegó la reprimenda del vestuario, porque Uruguay había hecho la mitad del trabajo. La del tackle abajo y la actitud, y algo de kicks en ataque, pero no la del control de pelota y el largarse a jugar. Resultaba, que al final de todo, los de enfrente no eran tan cucos, o la actitud celeste lo había conseguido emparejar. Eso apareció en la segunda parte, y la historia empezó a cambiar.
 
Uruguay consiguió alejar el juego de las formaciones fijas. Los pateadores aparecieron como debían, y buscaron a un fondo rumano muy flojo. Así, y cuando Los Teros obtuvieron la pelota, pudieron moverla y darle ritmo, y llegar a los dos penales que aprovechó Arocena, que volvían a poner a Uruguay a tiro.
 
Entonces fue el momento que Rumania sumó sin merecerlo. Un par de lines perdidos –el gran karma celeste-, el juegoque  volvió al otro ingoal y los forwards rumanos impusieron su físico para no dejar salir a los celestes. El scrum retrocedió, Pachi Arocena quiso salir y fue tackleado, el juez entendió que había apoyado, cobró scrum 5 y tras un par de avances el visitante apoyó el segundo try para irse 19-11.
 
Era el momento clave, donde el partido se quebrara y decidía hacia donde iba. En otro momento, hubiese significado 20 puntos más de la visita. Pero está vez, estaba la convicción que demostraron los jugadores en todos estos meses. La única herramienta para convencer al 90% del incrédulo rugby uruguayo –incluido quien esto escribe- que pensaban que un partido parejo contra Rumania ya sería una hazaña.
 
Esa convicción, el gran estado físico, y que Rumania cerró el partido antes de tiempo, hicieron que Uruguay lo fuera a buscar en el cierre. Volvieron a aparecer los espacios por el lado abierto, y así llegó al try de Leivas para poner el 21-18. Tuvo alguna otra chance, a esa altura con la certeza de que había que ir a buscar al fondo de Rumania, que no respondía. Sin embargo, los metros que se avanzaban con el pie no se aprovechaban con el line, que tuvo cuatro pelotas perdidas dentro de las 22 rivales
 
El partido se iba con una derrota, a esta altura, injusta. Sin embargo, tanto ir de frente, guardarse la pelota en el tackle, jugar rápido, buscar al fondo de Rumania, terminó dando frutos en un nuevo penal esquinado, con una gran conversión de Arocena, para poner el 21.21. 
 
En el cierre, hasta faltó un poco más de precisión para dar vuelta la historia. Porque el line volvió a  no responder, y algún kick cruzado se fue por el fondo. Pero también es cierto que hubo que defender con uñas y dientes cuando Rumania tuvo un line en línea de 22 y con los dos flancos de ataque abiertos. Por eso, ante el empate, bien vale el balance. El equipo sorprendió a todos. Contagió. Demostró que con mucho trabajo y convicción, los resultados están cerca. Ahora debe remontar otra montaña: ganar en Rumania. Pero por todo lo anterior, demostró que la puerta para Nueva Zelanda está abierta.
 
URUGUAY 21-RUMANIA 21
 
URUGUAY: Coral / Arboleya / Sagario 7 Fonseca 7 Magno 7 Braun 7 Brignoni / Vilaseca / Martínez / Arocena / Mieres 7 De Freitas / Crosa / Leivas / Dugonjic. DT: G. Camardón
 
RUMANIA: Balan / Tincu / Dima / Socol / Ursache / Burcea / Tonita / Manta / Sirbu / Dumbrava / Lemnaru / Dimofte / Gal / Fercu / Vlaicu. DT: Gontineac
 
Cambios Uruguay: Lemoine, Rombys, Tabárez, Espiga, Gaminara
Cambios Rumania: Popescu, Lazar, Radoi, Petre, Carpo, Calafeteanu, Dumitras
Cancha: Estadio Charrúa
Juez: Mark Lawrence
Puntos: 20’ 26’ y 30 penales Dumbrava (RUM), 32’ try Mieres (URU), 40’ try Manta (RUM), 43’ y 47’ penales Arocena (URU), 53’ try Balan (convertido por Dumbrava) (RUM), 64’ try Leivas (convertido por Arocena) (URU), 70’ penal Aerocena (URU)
Tarjetas: no hubo
 

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