La página está por ser escrita

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Segundos afuera: Carrasco Polo y Old Christians juegan una vez más la final del campeonato Uruguayo.

Llegó el momento. Las elucubraciones del año, las teorías, las sentencias, los cálculos, todo se acabará mañana  a la hora 18, cuando el argentino Federico Cuesta pite el final del Campeonato Uruguayo 2009. Será la última chance de escribir la historia de un torneo que, lamentablemente, acaba demasiado pronto para lo que empezaban a prometer varios equipos.

¿La final? La de siempre, aunque durante muchos momentos del año no parecía que se llegara a dar. Carrasco Polo y Old Christians están nuevamente cara a cara, como han marcado la historia del rugby uruguayo.

El caballito es el que ha tenido el mejor año, sin contar a Old Boys, que sin embargo se quedó fuera de la final porque Christians mantuvo su racha y volvió a decirle adiós en un partido decisivo. Polo jugó 19 partidos, ganó 15, empató uno y perdió dos, pero sobre todo, pudo acumular durante más semanas un juego que lo hiciera irse satisfecho.

Claro, desde su mejor momento, cuando demostraba un predominio absoluto, pasaron casi dos meses. Hoy ese juego no se ve tan claramente, o al menos le cuesta mantener la intensidad de los arranques y los finales de los partidos. Cuando lo hace, tiene la dinámica, potencia y efectividad como para correr con el Carro de Chaná.

Del otro lado, Christians no  tuvo el mejor año, y sintió más que su rival  las ausencias de los jugadores de Los Teros en la primera parte de la temporada. Demoró mucho en ensamblarse y le costó encontrar el equipo y el juego que le permitiera aspirar a un título. Ha acumulado golpe tras golpe, adentro de la cancha y afuera.  Sin embargo, todo eso ha ido templando el alma del azul. Eso se notó la semana pasada. Porque si le hacía falta alguna prueba, ante Old Boys se vio un equipo con hambre, que a fuerza de actitud traducida en  defensa impecable, maniató al rival, lo frustró, no lo dejó jugar y lo lastimó de contra. Lejos está quizás del Christians vertiginoso de algún momento de la temporada, pero quizás más cercano a la madurez, y consciente de sus fortalezas y debilidades.

¿Qué se puede esperar? Un partido cerrado, con muchos kicks por momentos, y con defensas claras sobre jugadores clave: Etcheverry o Aguirre en Polo, Vázquez o Martínez en Christians.

El año pasado, el line fue una batalla tremenda a partir de la cual Polo fue un tsunami en la primera parte, y casi definió el título en ese período. Seguramente, allí Christians ya está advertido, y ha ido mejorando en el año esa formación, con gente alta y hábil que ya le hizo las cosas difíciles a Old Boys.

El partido pasado, en la primera fecha del Clausura, Polo lastimó y mucho jugando por el eje, con varios errores imperdonables del azul en el tackle. Es una final y seguramente la actitud de ninguno falle, pero sin embargo, el caballito ha desequilibrado cuando cambia el ritmo y avanza con sus forwards con velocidad, ya sea insistiendo por adentro o ganando la ventaja para acoplar a los tres cuartos o buscarlos por afuera en velocidad. Ojo, que si Christians logra posesiones de calidad también puede ser decisivo, con un medioscrum en gran momento, unos wings letales y una tercera línea potente para lastimar con la pelota en la mano.

En el scrum la lucha parece muy pareja. Los dos tienen mañas y técnica en la primera línea como para complicar cada pelota rival, y terceras líneas como para tomar la pelota y correr.

A no dudarlo, la defensa también lo será todo. La lucha por sacarle los espacios a los creadores de juego de ambos equipos hará que, de funcionar las estrategias, por momentos la pelota se vea poco, y  que el juego corto gane la parada. Lógicamente allí la disciplina y el acierto de los pateadores será vital. El pie también estará presente para  buscar el error del otro en el fondo, o para cargar arriba y presionar para jugar de pelota recuperada.

Por suerte, más allá de cualquier teoría previa, la última palabra la tiene los jugadores, capaces de borrar de un plumazo cualquier planificación con una genialidad o una inspiración. O capaz de equivocarse, y en sus errores darle la chance al rival. Ojalá sean ellos, por encima de sistemas tácticos, quienes nos regalen una final para la historia. Y porque ellos son los protagonistas, un último apunte: que no olviden que en las tribunas los estarán mirando miles de chicos que sueñan con ser como ellos. Que regalen una imagen e hidalguía y respeto por las reglas, el juez y el rival. La historia está por ser escrita, y merece que los dos estén a la altura de ella.


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