La historia al alcance

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Los Teros VII debutan el viernes por el Clasificatorio del Seven de Hong Kong, una oportunidad sin precedentes para entrar al Circuito Mundial y cambiar la historia del rugby uruguayo; de todos modos, lo hecho hasta acá ya vale el aplauso
 
 
Los Teros saltan a la cancha este viernes en Hong Kong, en lo que será la prueba más importante del rugby uruguayo, por lo menos, en la última década. Y no es una exageración: el seleccionado uruguayo tiene la posibilidad de lograr en la cancha un salto sin precedentes: adquirir el derecho, durante un año, de participar de las nueve etapas del Circuito Mundial.
 
Sería un logro histórico, que obligaría a repensar todo el rugby uruguayo. Porque daría la competencia de mayor calidad que alguna vez se haya logrado, con nueve torneos anuales, recorriendo todo el planeta, para enfrentar a mejores seleccionados del mundo, siendo parte de una élite de 16 países. Obligaría a ampliar la base de jugadores y entrenadores, para hacer frente a cada torneo. Daría un roce sin precedentes a los jugadores que sean parte de la experiencia, que daría la oportunidad de subir un escalón respecto a Chile y Brasil, actuales rivales en la región. Y posicionaría al seven uruguayo ante la chance de acercarse como nunca antes a las potencias, precisamente en el Seven, la modalidad que ya tiene un crecimiento explosivo en todo el mundo y lo aumentará en los próximos años, con la entrada a los Juegos Olímpicos.
 
Todo eso no hace más que provocar que las expectativas estén más arriba que nunca. Sin embargo, no será nada fácil. Son tres los lugares a repartir, y en el torneo hay durísimos rivales, algunos de los cuales aparecen por delante de Uruguay como favoritos. Canadá, Tonga, Portugal y Japón suman más etapas anuales  que Los Teros VII –cuatro- y han destinado recursos de preparación para este torneo mucho mayores a los que Uruguay puede hacer frente. Incluso España, Rusia o Zimbabwe serán rivales de muchísimo cuidado, en un nivel parejo con el de los celestes.
 
Pero si bien Uruguay puede perder con cualquiera de esos rivales, también está en condiciones de ganarle a cualquiera. Y más después del gran batacazo obtenido ante Argentina. El 17-14 ante Los Pumas no cambia la historia, pero muestra que este plantel conducido por Luis Pedro Achard, jugando al máximo de su nivel, está en condiciones de pelearle a grandes rivales, incluso superiores a los que se enfrentará en Hong Kong. El seven es un deporte proclive a permitir sorpresas, y este plantel lo tiene al alcance.
 
Primero habrá que superar la serie, y no caer en el error de confiarse ante los dos primeros rivales, Hong Kong y China, que si bien aparecen por debajo de Uruguay en la previa, tienen el juego que más complica a los celestes: mucha velocidad en los metros finales, que hacen que un error de marca se pague, casi seguramente, con un try. Los Teros lo sufrieron en Hong Kong 2009, cuando perdieron sorpresivamente ante el en los papeles débil Corea del Sur. Y encima, Hong Kong es el local, y jugará ante los celestes con toda la motivación del debut y el estadio entero a favor.
 
Si se logran esas dos primeras victorias, los celestes llegarán con la clasificación casi abrochada y con la motivación en alto para el gran rival de la primera fase: Tonga. Será un duelo durísimo, con los isleños como claros favoritos. Pero ganar el partido y obtener el primer lugar, permitiría a los celestes cruzarse con alguno de los terceros de la serie. De nuevo, no garantiza nada en un torneo sumamente parejo, pero sería el mejor escenario para ganar el duelo de cuartos y quedar a un partido de la clasificación, para ya definir entre los cuatro mejores a todo o nada. De todos modos, en caso de perder ante Tonga, una diferencia aceptable sería clave, para ser uno de los dos mejores segundos –se enfrentan entre sí en cuartos- y evitar a alguno de los primeros de serie en el primer duelo a todo o nada. 
 
Las especulaciones pueden ser mil, y quizás sea temerario aventurar escenarios de cuartos de final o hasta semifinales, sin haber siquiera disputado el partido debut. Sin embargo, son el reflejo de que las oportunidades están, más que nunca, en la mano.
 
De todos modos, quedarse exclusivamente en el foco de los resultados y las opciones de clasificación sería injusto. Porque hasta acá, lo hecho por el Seven ya es mucho. Y el concepto va mucho más allá del Sudamericano y la victoria ante Argentina: todo eso fue el fruto de un proceso, pensado desde el cuerpo técnico y apoyado a grandes rasgos –aunque con intermitencias en todo este tiempo- por la directiva. Apostando a una renovación permanente, y a que el Seven sea un formador de jugadores, y un escalón para los jugadores jóvenes entre las selecciones juveniles y el rugby de mayores. Ese ese el camino que, más allá de lo que ocurra este fin de semana, se debe mantener. Porque, como dijo el Maestro Tabárez al volver con el cuarto puesto del Mundial de fútbol, la recompensa es el camino.

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