El año para pensar

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Mucho fue lo que ocurrió en 2010, por eso Rugbynews hace un balance para mirar hacia el año que viene. Y ante todo, una vez más, les decimos GRACIAS por acompañarnos

 
 
Se acaba el 2010, un año que ha tenido de todo para el rugby uruguayo. Y ante todo, ha sido un año de contrastes. 
 
Ha sido, por supuesto, el año de la eliminación del Mundial, y de todos los conflictos políticos e inter personales que se vivieron en el entorno de la selección. Fue el año de los problemas, de los rencores, las discusiones de los puentes rotos. Fue el año de las renuncias y los alejamientos, y de las desilusiones mutuas. Pero también fue el año de ver muchos nuevos chicos ponerse la celeste, y sumar argumentos para que sean parte de la renovación del rugby uruguayo. El año en el que la selección tuvo muchísima competencia y una buena preparación para lo que permite el amateurismo, y el año en el que pasó un entrenador de la selección que le dio una cara diferente al juego, que servirá en un futuro para sumarle a la identidad histórica del rugby uruguayo.
 
También fue el año de los mil y un conflictos de clubes, o entre clubes y la unión, por suspensiones, fallos, quitas de puntos, clasificaciones o eliminaciones, de los cuales algunos se subsanaron y otros aún impiden tener un consenso en el rugby uruguayo. 
 
Pero también fue el año también de ver a Old Boys campeón después de 1975, de registrar la emoción de los azulgranas, los jóvenes y los veteranos, por ver que se hacía historia una vez más. Por corroborar el esfuerzo que venía haciendo una institución hace años, no solo en la cancha, sino en la consolidación de un club como tal, todo lo cual aportó para la copa que levantó su capitán Juan Campomar. 
 
Fue el año de los juveniles, que nuevamente se consolidaron como el barco que avanza, muchas veces en silencio e independientemente de las tormentas de los mayores, dejando en alto el prestigio de la ovalada nacional. En este 2010 fue una muy digna actuación en el Mundial M20 B en Rusia, con un 5° puesto que, con un poco más de fortuna, hasta pudo ser una final de campeonato. Luego, en setiembre, la ratificación del segundo lugar sudamericano con una nueva goleada ante Chile, demostrando que hay generaciones con muchísimo futuro, y también una cabeza desde el cuerpo técnico que ha sabido guiar y dar forma a verdaderos planteles de Teros.
 
Fue el año también de las otras selecciones, las que no citen en Sudamericanos o Mundiales pero son la base para el futuro, como la M16, M17 y M18, que trabajaron durante todo el año y tuvieron varios partidos, de manera de ir formando futuros Teros no solo en la cancha, sino también fuera de ella. Y también, el año en el que a la selección desarrollo parece haber subido un escalón, de manera de ser una vidriera para aquellos jugadores que no han podido llegar al seleccionado mayor.
 
Fue el año en el que el rugby uruguayo se decidió apostar por un proceso de seven, con las características que el mundo ha definido para el rugby reducido: formación, pulir talento, apostar al trabajo a largo plazo para hacer crecer a los jugadores y a los equipos. Muchísimo futuro, acompañado de algunos referentes, y coordinado por un serio trabajo desde el cuerpo técnico, que no aseguran resultados, pero sí trabajar en condiciones para lograrlos.
 
Fue el año del crecimiento de algunas instituciones, como Los Cuervos y PSG, que intentan seguir el camino de la consolidación. En el caso de los del Club de Golf, con un trabajo desde las juveniles, con el primer campeonato uruguayo en la historia de M17, y con una Primera División que año a año recibe esos aportes de las formativas para solidificarse. En el caso de PSG, con un plantel de Primera que ha venido madurando con los años, y que este año logró meterse históricamente entre los cuatro mejores. De todos modos, le falta solidificar el trabajo de juveniles que empezó a vislumbrar este año, para que el crecimiento de la primera sea sustentable en el tiempo.
 
También fue el año de la caída de Champa de Primera División, el puntillazo final a una crisis que se arrastraba ya desde hace algunos años y que significó un golpe durísimo que debe llevar a recapacitar a todo el rugby uruguayo. A conciencia, intentando utilizar el enorme tesoro que tiene en la cancha de la Rambla, y con un acuerdo con el Colegio Maristas, Champa intentará en 2011 empezar el camino de  la vuelta a la consolidación, aunque está claro que será muy largo.
 
Fue el año, a nivel deportivo en Primera, de sinsabor para algunos equipos que se estancaron con respecto a 2009: un La Olla que no pudo seguir creciendo, un Christians que nunca encontró su regularidad, y un Trébol que pasó sin pena ni gloria por el Uruguayo, y terminó lejos de los puestos de definición. De todos modos, los dos últimos tienen la gran salvedad de haber sido los que más jugadores aportaron a la selección, lo que a nivel local nunca los dejó armar un equipo sólido. 
 
También fue un año de sinsabor en Primera División para Carrasco Polo, pero el caso del caballito fue diferente. Fue el mejor equipo de la temporada regular, al ganar el Apertura y el Clausura, con pasajes de un rugby espectacular. Y si el campeonato hubiese estado organizado como hasta la pasada temporada, hubiese tenido el derecho a una finalísima. De todos modos, Polo trastabilló cuando no podía hacerlo, en el partido ante Old Boys, y eso le quitó el título. Sin embargo, no es un año de fracaso para los de la calle Servando Gómez, que tendrán en lo bueno hecho este año una base para  empezar en 2011. Tampoco fue un año malo para el caballito en juveniles, donde volvieron a conseguir el título del Uruguayo en M19, en un duelo cabeza a cabeza con Old Boys, y porque volvieron a organizar una espectacular edición del Valentín Martínez, la auténtica fiesta del rugby juvenil de Sudamérica.
 
 Fue un año raro para la primera MVCC, de transición, buscando darle lugar a juveniles para que vayan formándose y ganándose su espacio en Primera. Sin embargo, fue muy bueno en juveniles, donde se metió en el Súper 4 de M19 y en la Copa de Oro de M15, logros que le deben servir para ampliar la base. El 2011 marcará los 150 años de la institución, lo que serpáuna ayuda clave y una motivación sin precedentes para crecer en cada área del club.
 
Fue un año de desafíos para Lobos y CTM, y lo seguirá siendo en 2011, buscando las vías para solidificarse y encontrar el camino del crecimiento como instituciones. En el caso de Lobos, el trabajo que hizo la institución en Juveniles, y con torneos como el Seven de fin de año (al igual que el ten de CTM), demuestran que hay una institución pujante, luchando por crecer, pero que debe tener más brazos remando.
 
Fue el año en que varios clubes se consolidaron armando muy buenos torneos de Seven, empañados en parte por el confuso circuito, que afortunadamente la URU modificó para 2011. La participaciónd e varios equipos argentinos, el color adentro y afuera de la cancha, es aire fresco, impulso para que el rugby uruguayo crezca.
 
Fue al año que el rugby dio un paso histórico, firmando un acuerdo con la educación pública y con las plazas de deportes, de manera de llevar el rugby a todos. En 2010, el rugby también entró a la policía y a la cárcel, ayudando a quebrar barreras y preconceptos, y sobre todo, llevando el espíritu formativo del deporte a un nuevo ámbito. Es un logro sin precedentes, seguramente el mayor legado de esta directiva. En 2011 se debe apuntalar y hacer seguir creciendo, para que el rugby pueda brindarle a todos esos sectores de la sociedad todo lo mucho que tiene para aportar.
 
Fue el año de la consolidación del rugby Liceo Jubilar, una de las iniciativas más importantes de los últimos tiempos en el rugby uruguayo. El rugby entrando al barrio Casavalle, y como en el párrafo anterior, oficiando de vehículo para formación y la superación de adversidades. Y lo más lindo, integrándose al resto del rugby uruguayo, que lo recibió con los ojos abiertos. Ojalá en 2011 el proyecto crezca todavía más, que sume más gente, y que esparza la semilla para que aparezcan muchos otros Liceos Jubilares.
 
Quedan muchas cosas fuera del balance. Pero ante todo, como decíamos al principio, fue un año de contrastes. De grandes problemas, y también de grandes logros. De discusiones sordas por momentos, y de acuerdos importantes por otros. Un año en el que mucho se hizo, y mucho quedó por hacer. Un año que nos demostró que se puede llegar lejos, pero también que, si no se encuentra la unidad, el futuro puede ser muy negro. Un año que en muchas cosas fue el fin de un camino, y que en muchas cosas el inicio de otro. Que obliga a pensar en 2011 hacia donde quiere ir el rugby uruguayo. Lo que sí es seguro es que ese camino debe ser con todos. Sería absurdo e inocente pensar que con acuerdo 100%, pero sí con consensos, para marcar de una vez hacia donde se quiere avanzar.
 
En este último día del año, nuevamente queremos decirles gracias. 2010 ha sido un año de pleno crecimiento para Rugbynews, de desafíos y de adaptarnos a las condiciones que imponen seguir creciendo. Gracias por estar ahí, y prometemos seguir estando junto a  ustedes,
 
Ante todo, gracias por este 2010. Y muy feliz 2011 a toda la familia del rugby.

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