Christians puso la incertidumbre

Publicado en Locales, Noticias, Old Christian's Club, Trebol Rugby

El azul recuperó a su pareja de medios y volvió a ser un equipo ganador; estuvo lejos de jugar bien, pero ganó en confianza y ahora va por el zarpazo ante Carrasco Polo

Foto LigaU, especial para Rugbynews

Foto LigaU, especial para Rugbynews

Si hace dos semanas parecía que estaba todo el pescado vendido, y que Carrasco Polo había acelerado inexorablemente hacia el título, Christians logró el sábado darle una vuelta de tuerca más a la historia, con su victoria ante Trébol.

Los dos máximos rivales de la temporada habían hecho rectas opuestas: uno de menos a más y el otro de más a manos, perseguido por una curiosa racha de lesiones. Pero ahora el azul se permite poner en duda eso que se encaminaba a la certeza. En las semis recuperó a su pareja de medios, siguió dándole minutos a su pack de forwards –aunque se le lesionó Miguel Horta, y al final del partido, Tato Arocena- y sobre todo, volvió a confiar en sí mismo. Quizás eso era lo más importante que había perdido en la segunda fase: la confianza de aquel equipo avasallante de Apertura.

En la semifinal estuvo lejos de aquel equipo. Y es lógico: por más envión anímico que traiga, el rodaje de la primera fase no lo va a recuperar en dos semanas. Entonces, el azul apostará a recuperar algunas ideas base, y su confianza, para optar por la corona. Ya es bastante, en una lucha que sigue teniendo a Polo como favorito, pero que hace una semana parecía casi finiquitada.

Algunos puntos altos, desde donde el equipo de Barreiro y Storace empezara a construir ilusiones: la defensa, con un tackle y una lucha en el ruck que destruyó prácticamente todos los intentos de Trébol de avanzar. Doble tackle y rápido reposicionamiento para ir a disputar los rucks. Christians no fue una máquina de crear juego, está claro, pero nunca dejó jugar a su rival, al punto que el sanducero apenas si tuvo alguna chance real de ataque a través de pelotas recuperadas.

Además, Christians tuvo la virtud de tomar la manija del partido, y controlarlo. No en vano pisó campo rival prácticamente en todo el segundo tiempo. Ganó el duelo con el pie, lo que sumado a esa defensa en toda la cancha, y a un line muy malo del sanducero, le posibilitaron cerrar el partido lejos de su ingoal.

Claro que eso no le alcanzará a Christians para llevarse el título. Porque si en la faceta de no jugar al rival funcionó, el azul careció de poder ofensivo, justo lo que tuvo en todo el año. Dominó territorialmente y presionó al fondo de Trébol los kicks a cargar de Arocena, pero generalmente el 10 no tuvo espacio para crear juego, para lanzarse dentro de la defensa rival, darle velocidad a la pelota para que aparecieran los wings.

Además, Christians falló donde no falla: en los últimos metros. Tuvo dos scrum cinco y uno en 22 frente a los palos en el segundo tiempo, pero le faltó la quinta velocidad y el juego con velocidad y apoyo que permite quebrar a la defensa. Y además, Trébol también le propuso esa defensa dificilísima en el ruck, que no le dejó tomar velocidad a la pelota, y lo obligó a varios penales, sobre todo en el primer tiempo. Tampoco pudo sacar grandes ventajas con las formaciones fijas, con lo que sus armas ofensivas se fueron apagando. Fue la buena lectura de los espacios de Llovet que le dio el try del triunfo: una de la pocas pelotas que salió limpias a los tres cuartos, el centro que vio el espacio, quebró tres tackles y en el contacto jugó justo con Astigarraga.

Fue lo mejor del azul. Su motor todavía pistonea y no es el 0Km de abril y mayo. Pero está ahí, a las puertas de un clásico que lo define todo. Y donde la lógica, aunque pesa, ya no es la única que entra a la cancha.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acceder con Facebook
Acceder