Campeón por completo

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Carrasco Polo tuvo armas para enfrentar cada ocasión que le planteó el Torneo Apertura, y se llevó el título con justicia

Quizás Carrasco Polo nunca espero ganar con la tranquilidad que lo hizo ante Old Boys, con un 28-3 aplastante, que liquidó el pleito cuando aún faltaban 35 minutos para el final, y le dio el título del Torneo Apertura. Es cierto, el caballito era claro favorito teniendo en cuenta las diferencias de plantel con las que llegaban uno y otro. Pero si algo hay que valorar por encima de todas las cosas para este Carrasco Polo es la concentración de jugar de la misma manera, así sea una final o un partido contra los del fondo de la tabla.

El caballito había sufrido un solo golpe en el Apertura. Fue precisamente ante el rival del sábado. Una derrota clarísima, dolorosa, porque el azulgrana lo venció en cada uno de los ítems de juego, y hasta mereció ganar con más amplitud.

Pero llegó la final y las cosas cambiaron. Old Boys se desarmó producto de las lesiones, y Carrasco Polo terminó de fortalecerse por las vueltas de Ormaechea y Etcheverry. Pero sobre todo, con una idea norte: de jugar y jugar, de ir pero también defender, de no ofrecer fisuras y demostrar ser el mismo equipo sacrificado que le permitió remontar un 13 a 0 en la semifinal contra Old Christians para meterse en el partido decisivo.

Por eso no fueron casualidad los minutos de los tries, esos puntos psicológicos que terminaron de derrumbar a Old Boys. Primero a los dos minutos, cuando los equipos recién se estaban acomodando, como para marcar las condiciones del encuentro. Después en el final de la primera parte, y de improviso, luego de 15 minutos de dominio de Old Boys. Tras aguantar de gran manera con la defensa, Polo encontró el momento justo para sumar, y para decirle a Old Boys que no iba a darle una sola oportunidad más de ponerse en partido.

En el segundo tiempo volvió a lastimar así. Aprovechando su momento y el pie de un Jerónimo Etcheverry que ha demostrado ser el jugador más desnivelante del medio local. Porque metió patadas imposibles como las de la segunda conversión, pero también habilitaciones tácticas maestras, como el “pase-gol” para el tercer try de Vecino que puso el 25-3 cuando amanecía el segundo tiempo.

Pero Carrasco Polo fue campeón porque, cuando faltó Etcheverry –como en la semifinal-, el equipo supo suplirlo. Se vistió con todas las ropas posibles: con juego dinámico e integrado entre forwards y backs, desnivelando por afuera, apostando al pick and go y a las formaciones fijas cuando fue necesario. Era el que, junto a Old Boys, había presentado un juego más completo. Hasta que en la final se encargó de ser Carrasco Polo.


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