A puro tackle

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Christians fue efectivo en el primer tiempo, y se dedicó a defender con todo en el segundo; así se llevó la victoria 23-3 ante PSG, un resultado que lo deja de semifinales y elimina al rojo

 
 
Si la mano no viene derecha, bien vale apelar a todos los recursos para sacarlo adelante. Ese fue el razonamiento con el que Christians –con una lista enorme de ausentes por lesiones y jugadores en el límite de romeprse- se planteó la final que jugó el sábado ante PSG, y que terminó con una clara victoria por 23-3 del azul, que le permite dar un paso gigante hacia las semifinales del Clausura, y con eso, al Súper 4.
 
Era una tarde difícil para jugar, por el barro en la cancha. No era una tarde para el juego de vértigo que propone en azul por las bandas, ni para la continuidad vertical de PSG basada en romper tackles y jugar con apoyo. Más bien, había que jugar un cambio más lento, yendo hacia adelante pero un  poco más cerca de las formaciones que de costumbre. 
 
Era una tarde para patear y buscar el error del otro, y que los forwards tomaran su protagonismo. Era una tarde de defensas, de tackles, y de disciplina. Y en ese panorama de paridad, Christians empezó a demostrar desde el principio que estaba mejor parado como para lograrlo.
 
El azul llegó cuatro veces en la primera parte al ingoal. El rojo, tres. Las cuatro veces de Christians se tradujeron en 16 puntos: los nueve primeros a través de penales, en los que el visitante supo posicionarse bien con el pie en campo rival, o encontrar espacios abriendo a la punta en velocidad, o sumando continuidad por adentro para romper tackles del rojo: 9-0. Y los otros siete luego de un try de Arocena, que nació de un line y maul, de un Manteca Martínez amagando a abrir y jugar para dentro con el wing, que venía en diagonal y que encontró el espacio por el eje para irse solo. Con practicidad, y aprovechando al 1005 los momentos en que el juego salía, el azul sacaba diferencias enormes para lo que era el partido.
 
Del otro lado, PSG apenas pudo sumar una. Es más: la primera que tuvo, cuando el partido iba 0-3, fue un penal en 22 que decidió mandar al line para arrinconar al azul, pero ni siquiera pudo conseguir mandar la pelota al touch. En otros fueron knock ones en el contacto tras un par de buenos movimientos, y en otros fueron robos azules en el ruck. Solo un penal de Dugonjic, para poner las cosas en un lejano 16-3. Los detalles, esos que definen los partidos importantes y parejos, demostraban que, al menos hasta ahí, PSG y Christians estaban en sintonías diferentes.
 
En el segundo tiempo PSG tenía la obligación de ir a buscarlo. Tuvo la actitud, y dominó en la obtención a un Christians que se quedó sin las ideas transformadas en practicidad de la primera parte. El kick ya no le salió, y tampoco la pelota abierta. Así, sin jeugo,s e fue arrinconando solo. 
 
Entonces PSG aprovechó y salió a buscar el partido, pero se encontró con una muralla defensiva del azul. Sí a Christians le faltaba juego, lo compensaba con una catarata de tackles. No solo eso: le agregaba disciplina para evitar que los embates de los rojos, que llegaban a seis, siete u ocho fases, terminaran en penales, con lo que le quitaba cualquier argumento a un rojo que no tenía punch.
 
Los tackles fueron desmoralizando a PSG. La receta del juego en el contacto no funcionaba, porque Christians obligaba a uno, dos, tres knock ons. El rojo tuvo alguna opción cerca del ingoal, ya sea a través del line o del scrum, pero ni siquiera este último, con el que había tenido resultados en el primer tiempo, lograba resultados. Claro, el local se lo hacía más fácil al azul desde el momento en que solo ofrecía pases llovidos, verdaderos compromisos entre sus jugadores, que facilitaban la tarea de unos tackles defensivos del visitante que ganaban metros e iban achicando el margen de esperanza de un equipo que se quedó sin respuesta.
 
Christians había ganado el partido bastante antes del final. Por eso, el try de Favaro, tras una muy buena contra jugada con pelota en velocidad, apenas fue la ratificación de lo que a esa altura era ya indudable. El azul, sin proponer demasiado, fue mucho más que su rival, que no estuvo a la altura de la final que estaba jugando. Capeando el temporal, apostando a sus armas y siendo consciente de sus limitaciones, Christians se acercó un paso más al Súper 4.
 
 
PSG: De Mula / Da trindade / Ale / Ginio / Bovio / D. Bascou / Ara / Braun / S. Ramos / Burbaquis / J. Ramos / A. Román / D. Román / Inchausti / I. Dugonjic. DT: F. Paullier
 
OCC: Lenoble / Espiga /  Harley / R. García / R. Espiga / M. Horta / J. Horta / Carracedo / Martínez / M. Arocena /  Favaro / Leivas / Bomio / S. Arocena / A. Vázquez. DT: N. Inciarte  
 
Cambios PSG: N. Dugonjic
Cambios OCC: Cativelli, F. Paladino, J. Pérez, Formoso
Cancha: Liceo Francés
Juez: Eduardo Blengio
Puntos: 3’ penal Arocena 3-0, 9’ penal Arocena 6-0, 12’ ´penal Arocena 9-0, 19’ try S. Arocena convertido por M. Arocena (OCC) 16-0, penal Dugonjic (PSG) 16-3, try Favaro convertido por Arocena (OCC) 23-3
Tarjetas: no hubo
 

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